7.9.09
Bela Lugosi
¿Tendré la suficiente valentía como para tirarme del auto, empezar a caminar campo adentro, sentarme bajo un árbol y entender que la vida es tanto pero tanto más que uno y sus penas, que uno y sus alegrías? Presiento que te debo una disculpa, Laura. Es lo que uno dice cuando no sabe bien qué decir, como yo, ahora. Me espanta sacar lo que tengo que sacar, no quiero verlo, quiero negarme, pero tiene que salir. Va a salir de alguna manera. Curiosamente, creo hoy más que nunca en la risa. Ojalá pueda reconstruir el camino, pero es tan difícil salir de la cárcel en la que nos encerramos, ¿no?. Y a Nico, a Lauro, a Omar, a Matías, a Nico, a Luis, a mamá, papá, hermana, a José, a Mario, a Matías, a Lisandro, a tantos otros, les digo: ¿por qué fingimos tanto? O por lo menos yo lo siento así. Es un misterio qué piensan los demás, cómo ven las cosas, salvo que pinten o escriban. Y ni así, miren. Me gustaría haber dicho muchas cosas que no les dije, y menos mal que no se las dije. En verdad, me gustaría haber sido como yo era realmente. Pero necesito que me quieran, mucho, y siempre sentí que nadie me iba a querer por como soy, así de pequeña es mi autoestima. Entonces me camuflaba. Y me camuflo. Hoy entiendo que soy así, con todos mis defectos, a veces un buen tipo, a veces una basura, a veces gracioso, a veces insoportable. No pienso lastimarme más con toda la idiotez social de la buena educación, de la amabilidad, etc. Pido disculpas en general, sobre todo al que podría haber sido y no fui. La vida es ordinaria, amigos, debemos darle belleza. Debemos, sobre todo, hablarnos. En silencio, hablarnos. En el baño, en un libro, en un gato, hallarnos. Prepararnos para el segundo previo a tirarnos del auto en movimiento. No veo otra salida.
Como Bela Lugosi, con una flor y con una mentira y con un sombrero, entro caminando con una bata en la sala clara. El sol está en la pared, resquebrajando el piso en paz. Alguien me da la mano y me duermo. No hay ningún hogar para mí, excepto el cuerpo. Y el cuerpo siempre se queda solo.
22.8.09
Me olvidé de los demás
9.8.09
Aviones
17.7.09
Casa natal
28.5.09
Sueño eterno
11.5.09
Un árbol que galopa
13.4.09
Hay una infinita esperanza
11.4.09
Destino del canto
seres indicados para traducirla en la esperanza, en la pena, en la soledad. Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra, si comprendes su sombra, te espera una tremenda responsabilidad. Puede perseguirte la adversidad, aquejarte el mal físico, empobrecerte el medio, desconocerte el mundo, pueden burlarse y negarte los otros, pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha, porque no es sólo tuya, es de la tierra, que te ha señalado. Y te ha señalado para tu sacrificio, no para tu vanidad. La luz que alumbra el corazón del artista es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza en el camino, la soledad, el miedo, el amor y la muerte. Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas, ni sufres, ni gozas con tu pueblo, no alcanzarás a traducirlo nunca. Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño, solo sin soledad, cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender. Sí, la tierra señala a sus elegidos. Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará, serán lo "anónimo", pero ninguna tumba guardará su canto".
6.4.09
Buen finde
3.4.09
Chicho
18.3.09
¿Lobo está? (segunda parte)
17.3.09
El sueño de una artista
16.3.09
¿Lobo está?
28.2.09
Dodo
24.2.09
Camino y piedra
1.2.09
No estoy ahí
6.1.09
Historias breves
20.12.08
Embrujo
La noche se agolpa sobre el mundo. La noche es un remanso de sombras que caen sobre un difunto. La iglesia es un edificio apenas, recortando la vista, con el reloj como luna, con el edificio enorme tapando lo que resta. La noche calma al día y no significa nada. La noche es caminantes que nadie conoce haciendo ssssh, silencio con el dedo, silencio que la noche habla. Que la noche habla y no dice nada. La noche se maravilla de estrellas. Primero se enciende una, chiquita, lejana, luego se apagará para dejar paso a otra más cercana, y luego, ya en la oscuridad plomiza, no habrá lugares para diferencias: la estrella es siempre la misma estrella, ni abajo ni arriba, ni lejos ni cerca, simplemente estrella, multiplicándose como papel picado, una estrella que parece miles, que parece miles pero que no tienen número, ni principio, ni final. No hay luna. Las cosas se hacen un bollo en la cama de la noche. Aparecen de nuevo, con formas inusitadas. La noche es el cielo como verdaderamente es, sin la excepción de un sol cercano y generoso. La noche nos devuelve al plano correcto, aplasta el ego, nos deja vacíos si estamos vacíos, nos regocija si estamos alegres, nos deslumbra si somos poetas. Sólo los necios perturban a la noche, sólo los que le temen la quiebran con ruidos y luces de colores chillones. Le temen a la noche, y quien teme a la noche no conoce nada de la vida. La noche en el campo es la forma desconocida de la muerte, ahora, ahí, detrás del arbusto que no vemos. La noche es la paz de los que no tienen paz. La noche nunca llega sin avisar, la noche simplemente se posa sobre el cielo, como una mujer que arropa un bebé. La noche nos tiene compasión de madre porque ignoramos su secreto más hondo: que detrás del velo de la oscuridad se esconde el todo y la nada, silenciosos, infranqueables y sencillos.
